Producir un corto sin ayudas no es fácil. Se ha convertido en norma la solidaria y simbiótica costumbre de no pagar y no cobrar cuando se hace un cortometraje. Los actores no cobran, pero obtienen experiencia y presencia en pantalla que de otra manera serían casi imposibles. Pasa lo mismo con los técnicos. De ahí que los cortos se asocien al entrenamiento y al aprendizaje.
Los productores y directores tratamos de que actores, proveedores y demás involucrados nos den todo gratis, nos regalen su trabajo porque si no, sería imposible hacer una película, pero luego no estamos dispuestos a regalar el nuestro. Buscamos premios en efectivo, queremos vender la obra a las televisiones, a los distribuidores… Buscamos beneficio y eso es injusto.
Tenemos que estar dispuestos a no cobrar tampoco. A regalar nuestro trabajo, más aún cuando “la industria” nos está cerrando todas las puertas. Hagámoslo, regalemos los cortos en protesta, para que nadie tenga que regalar nunca más su trabajo. Protestemos por la falta de ayudas reales y realistas por parte del Ministerio. Peleemos por que obliguen a empresas como RENFE (por ejemplo) a poner cortos en los trenes, para que obliguen a las televisiones a comprar cortos… al igual que protegen a la industria de las grandes producciones obligando por ley a las salas a una cuota determinada de cine nacional. ¡Exijamos cuota de cortos a los medios por ley!
Hay montones de canales de televisión que rellenan huecos con “making of…” de películas extranjeras que solo cumplen una función de marketing. ¿Cómo es posible que cortos españoles galardonados incluso con nominaciones al Oscar, no hayan sido comprados por nadie en este país?
Acabemos con las mafias de empresas que están pidiendo dinero a cambio de presentar los cortos a las televisiones con el chantaje de ser estas las únicas vías de acceso.
Protestemos, regalemos el cine, la música, hagamos un top manta de protesta en plena calle, que la gente escuche y sepa lo que es y lo que cuesta y como está la realidad de la cultura y del cine en este país. Pidamos una Ley de Cine justa y realista que permita autofinanciarnos, que genere mercado, libertad de creación, lejos de los intereses de los que más tienen.
El gobierno y la ley de cine
La Nueva Ley de Cine del gobierno ha eliminado por completo la palabra cultura y la ha sustituido por “industria”. Solo pueden optar a las ayudas las empresas consolidadas y que cumplan la infinidad de requisitos legales que han añadido a la ya inaceptable lista. Se lo han montado de tal forma, que ahora el dinero de “ayudas” del gobierno solo va para aquellas empresas grandes que puedan darle al gobierno Oscares, Goyas, premiso, alfombra, glamour, fama… pero no cultura. Quieren que la cultura sea “rentable” como en Hollywood.
Se supone que antes, el Ministerio de Cultura estaba “obligado” a ayudar a los jóvenes artistas, pero los cineastas que empiezan no tienen empresas, empleados, pagos de la seguridad social, de hacienda ni nada de lo que piden. Además estas ayudas están sometidas a la avaricia de dos o tres productoras, que practican la endogamia y el nepotismo. Al final, el dinero se lo quedan los de siempre. Los que más tienen, los que menos necesitan las ayudas.
Si quieres hacer un corto o una peli, tienes que ser empresario, o esperar que alguna gran productora se digne a producir tu corto, llevándose una jugosa cantidad a cambio, además de todos los derechos.
Aquellos que estén en contra de esta política, que hagan cortos y los hagan a pesar de los problemas económicos, o simplemente NADIE quiera exponer o distribuir su obra, tendrán siempre un espacio en LAPINCHE.TV
Como no nos dejan otro camino, regalemos nuestro trabajo en señal de protesta.

|
||||||||||||||||
|
||||||||||||||||
|
||||||||||||||||
|
||||||||||||||||